Cultura, Calaveritas en día de muertos

Nov 01, 12 Cultura, Calaveritas en día de muertos

¡Buenas noches fotógrafos! – Este artículo es escrito de noche para ir más “ad hoc” con la fecha – Estamos llegando al mes de noviembre que en la mayor parte de México es igual a: Celebración de Día de Muertos. Y aunque en los siguientes días (inclusive al estar publicando este artículo) iré a obtener fotos sobre aspectos tradicionales de este día, no quería dejar pasar este dos de noviembre sin tener una publicación sobre este tema.

 

Nota del Autor (Click)

Las fotografías de este post tienen su propia historia, y no la fotografías en sí, sino los insumos para realizarlas. Desde mediados de octubre, pensé en hacer esta publicación y comencé (según yo) a buscar lo que necesitaría para ello.

Pero como suele pasar con los deberes laborales no pude organizarme para ir a un lugar a comprar las cosas: calaveritas y papel picado (entre otras muchas cosas). Y justo cuando estaba viendo mi agenda y resignándome a que no podría tomar esta foto, justo a un lado de las cajas del supermercado estaba todo: las calaveritas y el papel picado -a eso se le llama: globalización-.

Las Calaveritas de azúcar en día de muertos

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Antes de que los españoles llegaran, en lo que llamaremos el México Prehispánico, las culturas mesoamericanas ya celebraban el día de muertos. El significado principal de la tradición era La muerte y El Renacimiento, se tenía la certeza de que al morir en este plano, la conciencia no “simplemente desaparecía” sino que renacían otras dimensiones superiores.

En los alteres era común que los verdaderos cráneos de las personas muertas / sacrificadas, fueran colocados como trofeos y recordatorios de la “transitoriedad” que se tiene en esta vida. Era común que a los cráneos les hicieran orificios para poderlos colgar de una manera más sencilla.

Al llegar los españoles y fusionar su cultura con la nuestra, se sustituyó la “barbárica tradición de los cráneos” -irónicas comillas- por una técnica de repostería: “alfeñique”, la cual consiste en realizar una masa moldeable de dulce de caña para realizar figurillas. Y con ello las dos culturas estaban felices: 1) Los españoles lograron cambiar el día de muertos por “el día de los fieles difuntos” y 2) Los indígenas podían dar “continuidad” a su tradición.

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Calaverita de Azúcar, por Carlos González

La actual y tradicional calaverita de azúcar se prepara con azúcar caliente y un poco de limón con cuya mezcla crea un fluido que es vertido en un molde que dará forma al cráneo. Posteriormente con azúcar glas -de todos colores- se hace el cabello, los ojos y una tradicional sonrisa. Por último, también es tradicional que cada calaverita tenga un papel con el nombre de la persona a la que va dirigida.

Hoy en día encontramos también calaveras de todo tipo… en esta otra foto el amaranto y unas “lunetas” son los ingredientes; aunque también las he visto hechas de chocolate, cacahuate y otros materiales comestibles.

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Calaverita de Amaranto, por Carlos González

Las “Calaveritas Literarias”

Desde el siglo 19 – XIX- existen las “calaveritas literarias” o en verso. Nacieron como una forma de plasmar irónicamente situaciones que no eran comunes de expresarse. En aquel tiempo eran buscadas y destruidas por la policía, pues comúnmente estaban dirigidas a los políticos y gobernantes de la época y redactadas por sus retractores.

Se dice que una Calaverita debe cumplir con tres aspectos fundamentales:

  • Versos irreverentes a manera de epitafio.
  • Canalizan sentimientos que comúnmente no son expresados.
  • Se acompañan con dibujos de calaveras.

Y como no quiero quedarme atrás, y dar un ejemplo, les compuse estas Calaveritas.

 

Al Lector

 

Entraban al sitio todos de  curiosos,

en tomaunafoto.com estaban de ociosos.

Mientras tanto la huesuda solo observaba

tranquila y callada no les decía nada…

por que sabía la verdad que el sitio guardaba…

cada vez que leían: su fin se acercaba.

Al la Editora

 

En la noche Inés al sitio se conectaba,

“¿Que habrá escrito Charly?” se preguntaba,

-Seguro con una barbaridad hoy me saldrá

-Toma fotos “chidas”, ¡pero escribe fatal!

Pobre Inés, no se paraba de quejar

y por estar noche tras noche en el editar,

no vio que la parca se comenzaba acercar.

Fue repentino una mañana que no despertó,

tras la laptop la canija se nos quebró,

y en el panteón la niña  se nos quedó.

Pero antes de irse la canija nos sorprendió

por que  hasta su epitafio nos corrigió.

-Un punto y coma aqui da más emoción,

un sinónimo de muerte… ¡ ya sé !: “defunción”.

Al Autor

Toda la mañana a fotografiar, él se ponía,

y en la noche de tanto escribir, ¡hasta te desconocía!

a algunos hartó: Tomaunafoto.com no paraba de decir,

y sus amigos le decían: si no paras de eso te vas a morir.

A Charly poco le importaba lo que ellos dijeran,

lo más importante era que las visitas llegaran,

 Las fotos y su pasión nos quería compartir,

cultura, viajes, técnicas y hasta a donde ir…

Día tras día su cámara el autor cargaba

Pero su cámara cansada vaya que estaba,

Horas y días con cientos de fotos  se echaba

El nombre de Naomi a ella le daba.

Una noche de espectros a Naomi hechizó,

morena, alta y bella la transformó.

Con camisón junto a su cama lo despertó,

Pobre de él, de solo verla se le paró,

así de golpe su corazón ya no latió.

Pero tan loco el pobre quedó,

que ya en el cielo cuando llegó,

dijo: Dios, posa aquí, por favor.

 

Y para cumplir la tradición, aquí una calavera, esta no esta hecha para comerse. Pero esta realizada por un artista mexicano que me encontré en el monumento a la Revolución y no me resistí a comprarla: Justamente para esta publicación.

Calavera Luciérnaga Veladora

Taller de escultura “El mal comportamiento”.

Objetos espirituosos y ornamentales.

Calavera “Luciérnaga Veladora” hecha con yeso cerámico policromado y pintada a mano.

Artista: Norma A. Hdz.

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Calavera Luciérnaga, por Carlos González

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