Filosofía, El ciego feliz

Nov 08, 12 Filosofía, El ciego feliz

Nota del autor

¡Hola fotógrafos!

Tal vez ando un poco filosófico a últimas fechas y no quiero dejar pasar la oportunidad de escribir en este estado de ánimo. Ya en el pasado he escrito algunos artículos “filosóficos” y estoy convencido de que me encantan, aunque algunas veces sea más profundo lo que siento que lo que logro escribir… al final, gran parte de todo esto es la intención.

El ciego feliz

Había una vez un ciego que veía todos los colores y las formas, se sentía maravillado al ver los paisajes, los amaneceres y los atardeceres. Le encantaba tanto ver, que continuamente veía sus series favoritas de televisión, veía películas en el cine y algunas -solo algunas veces-  veía exposiciones de arte y esas cosas -como él le llamaba-.

Todas las mañanas daba gracias de poder ver, de estar sano y que todo en su vida fuera perfecto; todas las mañanas él tenía que :

  • Levantarse, bañarse, arreglarse,
  • Manejar / o subir al micro,
  • Llegar al trabajo, el estré, las prisas,
  • Volver a empezar
Y andaba por ahí con una sonrisa, el 98% de su tiempo “despierto”  sonreía, tenía la firme certeza que así era todavía más feliz.
TUF-POSTER-Levantarse
El restante 2% no había de que preocuparse, eran “instantes” en los cuales solía “enojarse”, vaya, disgustarse un poquito. La levantada era un instante de ellos – sábanas pegadas-, bañarse -el agua o quemaba o congelaba-, el arreglo era odioso –tener que elegir la ropa-.
El manejar era otro cuento, todos los “idiotas” que no veían la prisa que llevaba, siempre con calmas, estorbando y metiéndose en su carril. El día que uno de esos “idiotas” chocó con él debido a la terquedad de meterse a su carril –después de hacer un verdadero coraje- llevó su coche al taller donde lo dejó las 2 semanas que le indicó el encargado que tardarían (sin saber que al final serían 4 semanas y 5 llamadas – que también lo hicieron exaltar), pensó que tan siquiera ya no tendría que lidiar con el tráfico y podría estar más relajado, pensó que sería pesado pero en definitiva algo bueno traería – y volvió a sonreír-.
TUF-POSTER-Coche_01
La primera semana eligió ir en metro: fue horrible, nadie lo dejaba pasar y él llevaba prisa, todos lo empujaban y no les importaba.
La segunda semana probó irse en microbús, las cosas eran un poquito mejor, a excepción de que sus compañeros de asiento no le daban su espacio, no lo dejaban sentarse cómodo. Y el microbusero manejaba fatal : ¿Qué no veía el tonto que así empiezan los accidentes? -se decía a cada maniobra-.
La tercer semana, le habían dicho que ya tendría su coche, así que  como ya solo era cuestión de un día o dos, se fue en taxi… los 5 días fueron odiosos: Todos los taxistas eran tontos, nadie sabía elegir una ruta sin tráfico y nadie los dejaba cambiar de carril.
La cuarta semana… no fue a trabajar, quería su coche de vuelta,  con eso sería feliz nuevamente, tener su coche lo hacía feliz.

La vida y tu alrededor

Pareciera que una espesa capa de humo nos rodea, incapaz de ver más allá de la punta de nuestra nariz; o ya muy afortunados: de nuestra mano (estando estirado el brazo). El origen de esta bruma en sí misma es otro aspecto cegador, algunos intentan decirnos que viene de las “industrias que nos invitan a consumir”, que “el capitalismo es el culpable”, que es por la estructura de “un nuevo núcleo familiar”, de lo disfuncional de la sociedad”, no se, no me convence ninguna respuesta tan banal… son muy ajenas.

¿Cómo puede ser responsable de mi ceguera alguien más? Es cierto que puede complicarme las cosa “algo externo”, pero si en verdad quisiera ver las cosas -o supiera que hay otra manera de verlas- no importaría tanto.

Entonces… ¿Yo soy el culpable de no ver?… Pues, sí. Y a todo esto… ¿Qué es lo que no veo? ¡Por que ni siquiera sabes que estás ciego! , por que mientras tú seas tú y los demás sean los demás, no podrás ver.

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